viernes, 13 de noviembre de 2015

Confesiones de una morena

Viviana González Balbén 


Desde la dominante  estatura que su intensa carrera  de voleibolista le proporcionó, accede ´´La Sire´´ como todos le dicen, a compartir los recuerdos de sus retos y victorias, así como sus experiencias junto al desaparecido entrenador Eugenio George.
 

  Sirenia Martínez Lendi, Campeona Mundial y Panamericana  de Voleibol  en la época de las auténticas Morenas del Caribe, conformados por otras de las grandes como Mercedes Pérez, Maura Alfonso e Inelsis Téllez. Ellas no olvidan la etapa en que la unidad primaba entre las características de tan integral conjunto.
¿Cómo fueron sus inicios en la carrera deportiva?  
-Todo se lo debo a Lesme Araújo, cundo vio en mi las características idóneas para practicar el voleibol, me captó y fui seleccionada para entrar en la EIDE  de Santiago y luego a la ESPA EN 1974 por ser considerada de alto rendimiento.
¿Cómo conoció a Eugenio?
Lo conocí cuando entré a la selección, me impresionó mucho por lo que siempre representó, era muy inteligente, imagínate, la máxima autoridad del voleibol cubano. Yo sentí mucho respeto y orgullo por estar a su lado, era un estímulo para mí. Como todo lo desconocido me impactó, consideraba inalcanzable el hecho de integrar el equipo  nacional, me preocupaba  el ser aceptada o no.
¿Qué es lo que más recuerda de él?
Eugenio siempre fue un educador, para todas las generaciones de atletas fue un guía y un padre. A pesar de los caracteres distintos de cada una de las jugadoras siempre nos exigió como una familia, aprendimos a vivir en familia, a ser tolerantes.
¿Cómo  era fuera de las sesiones de entrenamiento?
El siempre fue la misma persona con relación al respeto. Fuera del terreno  se pudo conversar de varios temas sobre la base del respeto. Nunca dejó de preocuparse por nosotras, era capaz de preocuparse por nosotras como un padre y un amigo.
¿Qué significó para ustedes la triple corona mundial?
Responsabilidad describe todo lo que sentimos. Atrajo todas las miradas hacia esas cubanitas que, a pesar de las limitaciones que había por ese entonces. Ahí surgió mucha consideración y respeto hacia nosotras, demostramos lo que podíamos hacer. Las exigencias eran muchas  pero supimos alcanzar los objetivos.
La voleibolista incansable, luego de su retiro, continúo en el sector deportivo aunque como profesora. Inculcándole a las nuevas generaciones   las enseñanzas que recibió del más importante entrenador del siglo XXI.
´´El legado de Eugenio perdura, fue un aliciente  para los jóvenes y los trabajadores del voleibol cubano. Es un compromiso continuar con su obra y las condiciones están creadas para que perduren  sus enseñanzas, Eugenio dejo sus conocimientos y estos se multiplicaron, es por ello que vive entre nosotros.´´

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