¡Último!, quién es el último. Es la expresión más escuchada en la terminal
intermunicipal de Santiago de Cuba. Conocida popularmente como Calle 4. Sin
embargo la mayoría de las veces no aparece la última persona, y cuando llega la
guagua aquel que preguntaba, es el primero que pone un pie en el
autobús.
Aunque esto suceda en todas
las terminales de la provincia, mi punto de vista va dirigido al viaje Santiago
– Tercer Frente.
Solo existe un ómnibus
estatal con precio de pasaje asequible para este tramo y no todos los días está
disponible. Mientras que el costo de un viaje al montañoso municipio con los
porteadores privados es bien costoso.
Ante esta situación afloran
múltiples interrogantes que bien valdría la pena fueran canalizadas por los
diferentes factores del territorio.
Lo ilógico es, que antes de
subir el primer pasajero, ya la guagua tenga más del 50% de su capacidad
ocupada. Entiendo que suban como prioridad embarazadas, limitados físico
motores, empleados, algún caso social, y donantes, pero de cada uno solo son
dos tráficos. No creo que todos los días estas diez capacidades, y hasta más
estén llenas.
Mayormente lo universitarios
viajan hacia este destino los viernes, y se convierte en toda una odisea poder
trasladarse en el mismo. Está establecido en todas las terminales cubanas, que
por cada diez pasajeros un estudiante universitario tiene prioridad, solo se
hace válido si el mismo porta el carné que lo acredite como tal.
Esta realidad afecta a
todos. Sin embargo, la solución está en las autoridades de transporte del
municipio.
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