viernes, 13 de noviembre de 2015

Las piedras en el camino

Ailén Almarales Rodríguez



¡Último!, quién es el último. Es la expresión más escuchada en la terminal intermunicipal de Santiago de Cuba. Conocida popularmente como Calle 4. Sin embargo la mayoría de las veces no aparece la última persona, y cuando llega la guagua aquel que preguntaba, es el primero que pone un pie en el autobús.  

Aunque esto suceda en todas las terminales de la provincia, mi punto de vista va dirigido al viaje Santiago – Tercer Frente.

Solo existe un ómnibus estatal con precio de pasaje asequible para este tramo y no todos los días está disponible. Mientras que el costo de un viaje al montañoso municipio con los porteadores privados  es bien costoso.

Ante esta situación afloran múltiples interrogantes que bien valdría la pena fueran canalizadas por los diferentes factores del territorio.   

Lo ilógico es, que antes de subir el primer pasajero, ya la guagua tenga más del 50% de su capacidad ocupada. Entiendo que suban como prioridad embarazadas, limitados físico motores, empleados, algún caso social, y donantes, pero de cada uno solo son dos tráficos. No creo que todos los días estas diez capacidades, y hasta más estén llenas. 

Mayormente lo universitarios viajan hacia este destino los viernes, y se convierte en toda una odisea poder trasladarse en el mismo. Está establecido en todas las terminales cubanas, que por cada diez pasajeros un estudiante universitario tiene prioridad, solo se hace válido si el mismo porta el carné que lo acredite como tal.

Esta realidad afecta a todos. Sin embargo, la solución está en las autoridades de transporte del municipio.


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